Isabela García Cabanilla
B2 Sociales
Diciembre 12 de 2025
Lo singular y subjetivo transforma vínculos
María Beatriz Paredes es socia y creadora de Atrios, una institución en Guayaquil, Ecuador que trabaja con jóvenes dentro del espectro autista desde una mirada psicoanalítica. En esta institución ella propone algo fuera de lo tradicional: plantea un espacio libre y disperso que se basa en algo más social y creativo. No tiene un enfoque estrictamente pedagógico, sino que propone un espacio en el que estos jóvenes encuentren con quién compartir el mundo desde su propia mirada y puedan avanzar en su desenvolvimiento y apertura hacia el otro. A través de Atrios, Paredes también busca promover la despatologización, es decir, la idea de que el autismo no debe verse como un problema o una enfermedad que necesita ser corregida. Su enfoque psicoanalítico de “no etiquetas” ayuda a romper estos estereotipos y a entender el autismo desde las diversas subjetividades y singularidades, sin generalizarlo. Además de desempeñarse como interviniente en Atrios, ella forma parte del Programa de Inclusión del Liceo los Andes, un colegio reconocido por su filosofía educativa, que ofrece una educación integral con un enfoque inclusivo.
Mabe, como todos la llaman, es una mujer muy delicada y dulce al expresarse. Su voz genera calma, es pacífica y muy cautelosa con las palabras para que entiendas con precisión lo que está diciendo. Creo que todos en el Liceo los Andes la conocen porque “cuida” a Santi, un chico con autismo que estudia allí. Ella se encarga de darle clases de inglés, ciencias naturales y tutorías personales. Su forma de enseñar, acompañar e intervenir, es cariñosa y respetuosa. Santi la quiere mucho: reconoce su nombre y aletea cuando la ve, algo que no ocurre con cualquiera. A pesar de que yo estudio en el colegio y la he visto interactuar con él, realmente guardo pocas memorias concretas entre ambos. Solo tengo vistas pasajeras, como después del recreo cuando ella le dice: “Santi, ya ven”. Esa imagen se me ha quedado, supongo, porque la he presenciado varias veces, pero no es solo eso. A veces, después del timbre, Santi permanece sentado en las mesas donde suele comer, pero se levanta con rapidez apenas la escucha hablar. Para Mabe tal vez sea un gesto cotidiano, pero para mi percepción es algo maravilloso, pues Santi rara vez presta atención a sus compañeros de promoción.
¿Qué te hizo estudiar psicología?
Honestamente tenía dos opciones: psicología o música. Revisé la malla, fui a la Universidad de Guayaquil y a la Católica y vi que en psicología no habían matemáticas, y pues me decidí. No estaba tan segura, no era algo que en el momento me apasionara tanto. Ni una decisión tomada con tanta comprensión, a esa edad creo que es muy pronto. Creo que es importante que los jóvenes sepan que puedes cambiar en el camino. Para mí no había esa posibilidad.
¿Qué te inspiró a crear Atrios?
Me inspiraron las instituciones de otros países. Por ejemplo, en la frontera de Bélgica y Francia hay un lugar que se llama Curtil, hay un documental sobre ese lugar que se llama “Cielo abierto”. Yo vi ese documental, ya trabajando en el Liceo los Andes como tutora, y dije: “Sería genial un lugar así acá en Guayaquil” y cuando este grupo con el que empecé a trabajar en el Liceo, iba a graduarse, ahí yo dije “Capaz puedo iniciar algo parecido”. Al principio era un enfoque más pedagógico, justamente por mi rol de tutora en el Liceo. Aunque sí utilizo muchas herramientas del psicoanálisis, mi enfoque en el Liceo es más pedagógico. En cambio, aquí en Atrios, si te das cuenta es más libre, no hay algo que enseñar. Tampoco quería que sea una continuidad del colegio, quería que tenga un enfoque más terapéutico.
¿En qué sentido un enfoque terapéutico?
A primera vista, puede parecer que vienen a “pasarla bien”. Pero… eh…nosotros. Todo lo que hacen aquí es una función de construcción de ellos mismos. Nosotros tenemos reuniones de equipo todos los martes en la noche. Hablamos de lo que cada uno va construyendo en la relación al círculo con el otro, a lo que se va armando. Entonces, es como que él se pueda armar subjetivamente aquí. Para ir a otros espacios. Entonces, sí, es un poco pasarla bien, un poco darles sus espacios, pero sí hay intervenciones dirigidas a ciertos puntos a trabajar.
¿Por qué se llama Atrios?
Ah…¿por qué se llama Atrios? Bueno…Atrios, es un espacio de la estructura de la arquitectura Romana. Habían dos conceptos, a mi me costó buscar la imagen que lo definiera porque yo me guío mejor cuando veo la imagen, así entiendo mejor los conceptos. Entonces… habían dos, dos definiciones. Una, un pequeño espacio de jardín dentro de una casa y que alrededor están las diferentes habitaciones. Eso me pareció muy lindo porque cada uno sale de su habitación y se encuentra en un punto abierto. Así como tú decías antes, todos están un poco solos, pero están juntos, en algún momento de esa soledad se encuentran en los Atrios. La otra definición es que era un espacio entre la propiedad privada, la casa, y la calle. Entonces entre lo privado, lo tuyo; entre lo más íntimo y lo más social. Entonces es una metáfora de un entre lo que hacemos nosotros, una práctica entre varios, que bueno, es un concepto más complicado. Pero es eso, es crear un espacio ENTRE lo social, lo normalizado y lo más, lo más singular.
¿Qué es una persona “normal” para ti?
Normal…¡chuzo! Es difícil eso. Normal…Es que normal viene de “norma”, de lo que se repite en su mayoría, entonces si viene de norma, eh…¿chuta? Nunca me habían preguntado: “Define la normalidad.” Para mí, una persona normal es una persona cuya vida también en algún punto implica un sufrimiento, creo que el sufrimiento es lo que nos humaniza. Una persona normal es aquella que se puede encontrar con lo real en el camino, eso es lo más normal de la vida.
Tengo entendido que el psicoanálisis no “etiqueta” a este tipo de personas… ¿puedes contarme sobre esto?
De lo que el psicoanálisis se sirve es de las estructuras psíquicas. ¿Para qué? No por poner un nombre, ni por un altruismo políticamente correcto, sino también es un tema de identidad: si se quiere llamar autista, si no, si su familia decide decirles que son autistas o no. Lo que ha pasado es que el nombre autista ya no se ha quedado en el discurso médico o psicológico, sino que ahora se ha quedado en el discurso social, donde funciona como una identificación. Es como una lectura de la época, es lo que sucede, pero también eso trae consecuencias. Porque el diagnóstico tiene dos funciones: para variar cosas, como para acceder a beneficios sociales, descuentos…etc. La otra función es la de identidad, pero hay chicos que no se quieren nombrar desde ahí, y también es válido. También, sobre lo de las estructuras… pues, para el psicoanálisis, las estructuras son importantes porque hablan de un modo de organización subjetiva: neurosis, psicosis, autismo y perversión. Ninguna es mejor que otra, solo en función de la estructura se orienta la intervención. Lo que rescata el psicoanálisis es la singularidad, el uno por uno; en cambio el diagnóstico generaliza.
¿Para qué crees que sí sirve una etiqueta y cuándo sirve la palabra del diagnóstico?
Umm, creo que en un contexto social, es importante nombrar algunas condiciones para conseguir derechos. Como en el caso de una persona que necesite un apoyo económico o de la sociedad, movilidad. Ahí creo que es válido acogerse al diagnóstico, en la lucha de los derechos. Creo que no, cuando se quiere definir a una persona a partir de eso. No como limitante, ni una identidad.
¿Crees que esas etiquetas marcan algo en ellos…? ¿Qué?
Como te decía, hay chicos que no quieren reconocerse desde ahí. A ese chico que no quiere nombrarse, sí lo va a marcar. En todo caso, si es algo de lo que no quiere saber, que es algo que no quiere que sea su carta de presentación, que venga un otro y lo señale, evidentemente lo va a afectar, porque es algo que él está rechazando. Lo llegaría a afectar porque es algo de lo que no quiere reconocerse. No sé, al fin y al cabo…no sé si cada uno esté dispuesto a aceptar lo que es o su síntoma.
Por ejemplo, desde el psicoanálisis, ¿cómo se puede ayudar a una persona con déficit de atención sin intentar que sea “normal” y respetando su forma de ser?
En tu pregunta das luces de una respuesta porque hablas, al final, de respetar su forma de ser. Eso tiene que ver con respetar su singularidad, sus modos, sus tiempos. Entonces, ya si llega alguien con dificultad a consulta, sí se va a respetar el síntoma desde el primer momento, pero se va a trabajar sobre eso, no es algo intocable. En algún momento es necesario nombrar lo que representa un síntoma. El psicoanálisis trabaja mucho con la palabra, esto que te decía de síntomas, hay significantes que se repiten, que te das cuenta que hay una marca. Por eso, se trabaja más con la palabra, que con las tareas.
He visto lo que hacen en Atrios… ¿por qué crees que sucede que en muchos casos las personas neurodivergentes se relacionan más con el arte que con el lenguaje verbal?
Eso es una linda pregunta…Algunos de los chicos se benefician de las imágenes, de las gestualidades de los dibujos animados, de la sonoridad. Creo que hay cierta predisposición a la imagen que permite, que ellos puedan plasmar en pintura, dibujos. También, porque su mirada es muy detallista, creo que por ese lado, se van más por lo artístico. En Atrios hay una pluralidad porque hay chicos que pueden mimetizar a su personaje. Otros, pueden hacer cosas abstractas de un ir y venir, que son cosas esporádicas, abstractas. Lo que les permite alojar lo que sucede en ellos. Algunos ni quieren tocar la pintura, prefieren hacer listas. A mi me parece que el arte te da la posibilidad que el error no sea tal, no exista. El arte permite otros modos de comunicación.
¿Cómo logramos esta inclusión en nuestra sociedad si no hay colegios verdaderamente adecuados e inclusivos, y el espacio público ni los centros de educación superior son aptos?
El hecho de ser una estudiante que se interroga, por lo que le pasa a la diferencia. Creo que ya es una forma de pensar en: ¿cómo se hace la inclusión? Que alguien se interrogue, es una esperanza de inclusión. Pues…nada, creo que nos tocan los espacios que trabajamos con los chicos. Por ejemplo en el Liceo hacen un trabajo excepcional, no digo que sea perfecto, siempre hay dificultades. Pero, aquí, en Guayaquil, es el colegio con mayor apertura, creo que desde pequeños nichos que se vaya movilizando. Atrios ha hecho actividades como para ir agujereando esa normalidad y que se hable de la diferencia, ya es un camino a la inclusión que es una utopía, es imposible.
