I
Se trata de partir lo que somos
con herramientas de conquista
que aran la tierra,
cosechan la hortaliza
e izan las banderas.
De arquitecturas sin historia
o con demasiada, se estructuran las paredes,
torreones y escaleras
con las que se topa un amante
en su empresa de conquista,
conociendo de antemano diámetros y vértices ,
para proyectar esas arquitecturas amarillas y rosadas,
sin historia o con tanta
en medio de una tormenta
de granos de material indeterminado.
Y ve en el amado,
el ladrillo y la arenisca,
las vigas y los guijarros,
y con esa proyección registrada
dentro de esos ojos de amante.
Y junto al amado
sigue en su empresa geométrica.
Y partiendo hacia lo que somos,
se fundan los océanos
y se enumeran estrellas.
Bastaría saber si, para ello,
son más eficaces un navío y una brújula,
o un serrucho y un disparo.