Pía Cedeño

B3

Diciembre 15 de 2025

Amor líquido y la fragilidad de los vínculos en la modernidad

En el periodo actual de la modernidad, las relaciones amorosas han pasado a ser vínculos débiles y casi desechables, debido a la lógica del consumo emocional. Las reflexiones de Zygmunt Bauman en Amor líquido sobre las relaciones afectivas, junto con las que se presentan en el documental El estafador de Tinder, nos evidencian un retroceso en la capacidad de amar verdaderamente. Este fenómeno se manifiesta como una variación contemporánea del deseo pulsional, entendido en el sentido freudiano como impulso interno centrado en el yo.

El documental mencionado previamente muestra, de forma muy cruda, cómo la búsqueda del amor centrífugo en una aplicación de citas se convierte en un escenario propicio para el abuso de la vulnerabilidad. Desde la óptica del psicoanálisis freudiano, esta situación representa un retorno a la lógica pulsional dominada por el narcisismo y la satisfacción instantánea del deseo. Esto ocurre en detrimento de la posibilidad de que haya un amor que implique una entrega segura, lo cual genera una incapacidad para sostener relaciones duraderas. El malestar amoroso no se limita al deseo de tener una relación, sino que se ha transformado en la presión constante de mantener una. La persona no está exenta de este malestar amoroso; solo cambia de forma, adoptando nuevas expresiones de angustia y soledad propias de la vida contemporánea.

Las relaciones actuales nos enfrentan a una disyuntiva: por un lado, el afán de relacionarse con los demás, y por otro, el temor a la vulnerabilidad que implica todo nuevo lazo amoroso. En este sentido, Bauman explica con claridad que las relaciones están marcadas no solo por su fragilidad manifiesta, sino también por su capacidad de creación y su facilidad de disolución. De esa forma, la idea de relación se ha transformado: ha pasado de ser un vínculo comprometido y duradero, proyectado hacia una vida en común, a convertirse en una compañía fugaz, siempre afectada por nuevas circunstancias u oportunidades.

El amor centrífugoese impulso de entregarse al otro y expandirse en la relación día a día se encuentra mediado por la lógica del consumo afectivo.  Se ama mientras la relación “funciona” o resulta interesante; pero ante el más pequeño problema, se interrumpe el lazo afectivo, dominado por el temor a la dependencia afectiva o a sacrificar la felicidad personal.

En definitiva, la transformación de la manera de amar en la modernidad, atravesada por la vulnerabilidad y el amor liquidado, evidencia una profunda crisis de lo que es capaz (el cambio) de recorrer un amor, una conexión, una relación, unas expectativas, en sentimientos y/o en personas para construir una relación verdadera desde la confianza y el respeto en el presente. Tanto Bauman como El estafador de Tinder nos invitan a reflexionar acerca de esa superficialidad con la que se forman los vínculos contemporáneos, en los que las emociones se han convertido en mercancías para usar y desechar, condicionadas por la inmediatez y la búsqueda de satisfacción instantánea.

Amor líquido y la fragilidad de los vínculos en la modernidad

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