Luciana Bracho Villalba

9no EGB

Diciembre 12 de 2025

A Light In The Darkness

Así eran mis días, oscuros, sin sentido, sin color. Solo divagaba por el espacio como un robot, porque eso me sentía. Un robot sin propósito, un robot que fue creado sin una tarea designada, así era yo. Hace tiempo que dejé de respirar. Pero no he muerto…creo. 

No he comido en varios días, pero es porque no tengo apetito. Ya no tengo sueño, simplemente me duermo y deseo no despertar más. Mi alma ya no encuentra razón para sentirse viva, pero se rehúsa a morir. Mi cuerpo se niega a ceder ante la batalla de la vida, pero mi mente  no está lista para seguir. Tengo ojeras más grandes que el océano Pacífico, pues me quedo hasta tarde mirando el techo,sin pensar realmente en nada, simplemente observo el techo. 

Mi papá me dejó de insistir en hacerme salir. Mi mamá, hace  como que no existo, pero es mejor así. Ahora que lo pienso, nunca fui la prioridad de alguien, a la única persona que le importé está enterrada bajo tierra en un ataúd con su traje favorito. ¿Alguien lloraría si me voy?, ¿Me extrañaría? No lo sé, muchas preguntas y ninguna tiene una respuesta. 

Abrir mis ojos se vuelve difícil cada mañana y cerrarlos es fácil. Demasiado fácil. Mi pelo antes suave y hermoso ahora está enredado y sucio. Mi teléfono se quedó sin batería hace un tiempo y no lo he cargado. Mis ojos se cierran con facilidad… ¿ya lo dije? Lágrimas brotan de mis ojos sin mi permiso. Es raro. Casi nunca lloro.

Un último suspiro sale de mi boca seca y finalmente mis ojos se cierran para siempre. Una sonrisa leve adorna mis labios y me sumo al descanso eterno, junto a la única persona que se preocupó por mí. Una luz me obliga a abrir los ojos, lo hago de mala gana, pensando que seguiré en mi cuarto oscuro, pero me sorprende al ver esa sonrisa que una vez iluminó mis días. Lágrimas traidoras salen de mis ojos y una sonrisa alegre aparece. Y él me sonríe.

Porque si el destino me lo quitó en vida, estaremos juntos en muerte y por el resto de la eternidad. Mi mano toca su mejilla, en alguna parte de mi mente sentí que esto podía ser mentira, pero no. 

Es real, esto era real. 

Él está aquí, conmigo de nuevo. 

Me levanto lo suficiente para abrazarlo, el calor de sus brazos me envolvía como antes, cuando estaba con vida. Sus ojos marrones se encontraron con los míos, me sentía cuando estábamos en citas por la ciudad. Cuando comíamos helado, cuando veíamos películas, cuando se reía de mis chistes. ¿A esto se referían con ver tu vida pasar por tus ojos antes de morir? Pero yo ya estaba muerta, y por fin me encontraba con mi razón de vivir, solo que esta vez en el más allá. 

Mueve sus manos delicadamente, haciendo un gesto que conocía a la perfección. Le sonreí cálidamente mientras repetía el mismo gesto. 

“Te extrañé”.

A Light In The Darkness

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Scroll to top